Una de ellas nació en Halloween. Ya te digo. Nació monstrua y se quedó monstrua. La otra… ¡la otra también nació en Halloween! Pero no se las puede llamar feas. Lo son, pero hay que ser políticamente correcta para no herir sensibilidades: digamos que son poco agraciadas. Muy poco agraciadas. Muy pero que muy poco agraciadas. No tienen la culpa de haber nacido con careta de deformes, pero..
Se ganan la vida tejiendo, y ni siquiera saben tejer. La gente que ve sus prendas las pone a parir, les dice que si no hay que estudiar algo para tejer y que por qué lo hacen tan mal. Con toda la razón del mundo. Para tejer cuatro paridas, mejor que no hagan nada. Pero en fin, a las pobres nadie se las tira y se tienen que entretener con algo.
Por Dios, cómo se puede ser tan feas.