Tiene dueña y le da lametones continuamente. A veces me les cruzo por la calle. La dueña, con su cara de caballo (cuando lleva coleta es igualecita igualecita a uno) le acaricia de vez en cuando y él se relame. Parece que con sus propias patas se ajusta más fuerte la correa. Le gusta ser el segundón de la pareja: claro, al fin y al cabo sólo es un perro, pero da un poco de lástima verle sometido así. Y encima se complace en su propia estupidez y empieza a girar sobre sí mismo lamiéndose el culo cuando ve que su dueña no le presta atención.
La dueña, que no adelgaza ni vestida de negro, le utiliza continuamente. Él no se da cuenta o no quiere darse. También le usan los otros perros. Por ejemplo, cuando abren un hoyo en conjunto excavando y eso, los demás perros se cansan del hoy y se van a sus casetas, su comida y sus asuntos, pero sigue excavando en el hoyo porque los demás se lo dicen. Y su dueña le incita: “estás echando el resto, muy bien, perrito bueno” y él sigue trabajando en el hoy porque su dueña lo dice.
También lee libros para su dueña, para poder comentárselos. Sí, es un perro que lee libros -no muchos, cualquiera diría que enumera autores sacados de Internet para aparentar que sabe mucho, y si su dueña le dice “comete este pincho,,” el perro se lo come porque su ama lo dice.
En fin, da mucha pena. Usado por sus amigos, explotado por su dueña… se conforma con poco pero le gusta estar así. Hay quien nació para no ser nadie.