Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

Cara de síndrome de Down

Se me olvidaba, pero quería comentarlo por si acaso,, a alguien más le ha pasado verlo. El otro día me crucé con una pareja: ella media melena, con gafas; él con gorro negro, alternativo.

Verán: ella tenía cara de retrasada. Como con síndrome de down. Hay personas que tienen ese careto aunque no lo sean -quién sabe, quizá sí-.

Era por si alguien más había visto algo así, y coincidía que…

Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

El uno en el otro porque si no nos caemos

¿Saben aquello de que los nazitontos sólo dan palizas en grupo a personas solas, no se atreven a enfrentarse en solitario en condiciones equitativas y encima usan bates, puños americanos y otras armas?

Pues eso.

Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

Mis vecinas de abajo

Una de ellas nació en Halloween. Ya te digo. Nació monstrua y se quedó monstrua. La otra… ¡la otra también nació en Halloween! Pero no se las puede llamar feas. Lo son, pero hay que ser políticamente correcta para no herir sensibilidades: digamos que son poco agraciadas. Muy poco agraciadas. Muy pero que muy poco agraciadas. No tienen la culpa de haber nacido con careta de deformes, pero..

Se ganan la vida tejiendo, y ni siquiera saben tejer. La gente que ve sus prendas las pone a parir, les dice que si no hay que estudiar algo para tejer y que por qué lo hacen tan mal. Con toda la razón del mundo. Para tejer cuatro paridas, mejor que no hagan nada. Pero en fin, a las pobres nadie se las tira y se tienen que entretener con algo.

Por Dios, cómo se puede ser tan feas.

Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

El perrito faldero

Tiene dueña y le da lametones continuamente. A veces me les cruzo por la calle. La dueña, con su cara de caballo (cuando lleva coleta es igualecita igualecita a uno) le acaricia de vez en cuando y él se relame. Parece que con sus propias patas se ajusta más fuerte la correa. Le gusta ser el segundón de la pareja: claro, al fin y al cabo sólo es un perro, pero da un poco de lástima verle sometido así. Y encima se complace en su propia estupidez y empieza a girar sobre sí mismo lamiéndose el culo cuando ve que su dueña no le presta atención.

La dueña, que no adelgaza ni vestida de negro, le utiliza continuamente. Él no se da cuenta o no quiere darse. También le usan los otros perros. Por ejemplo, cuando abren un hoyo en conjunto excavando y eso, los demás perros se cansan del hoy y se van a sus casetas, su comida y sus asuntos, pero sigue excavando en el hoyo porque los demás se lo dicen. Y su dueña le incita: “estás echando el resto, muy bien, perrito bueno” y él sigue trabajando en el hoy porque su dueña lo dice.

También lee libros para su dueña, para poder comentárselos. Sí, es un perro que lee libros -no muchos, cualquiera diría que enumera autores sacados de Internet para aparentar que sabe mucho, y si su dueña le dice “comete este pincho,,” el perro se lo come porque su ama lo dice.

En fin, da mucha pena. Usado por sus amigos, explotado por su dueña… se conforma con poco pero le gusta estar así. Hay quien nació para no ser nadie.

Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

El orejudo number one

Hay gente que es paleta y no puede evitarlo. Es paleta por el aspecto físico, digan lo que digan y hagan lo que hagan. Uno de ellos es un vecino mío cuyo careto sólo sugiere: este tío pasa la vida entre cabras diciendo “tusa” y preguntando por las fanegas que quedan.

Lo primero que lo revela es, por ejemplo, una camisa a cuadros. Ganas me dan de decirle que, por muy desfasada que sea su imagen,, las camisas de cuadros no es que no se lleven desde hace unos años, ni desde hace una década, ES QUE NO SE HAN LLEVADO NUNCA. Pero hay paletos por el aspecto, ya digo.

Con cara de cerdo, entradas y, sobre todo, con unas orejas del tamaño de un campo de fútbol (cada una) a uno no le extrañaría nada que él mismo fuera uno de los animales que cuida en la granja. A juzgar por muchas de las cosas que dice, son las ovejas las que cuidan de él y no al revés.

“Y péinate un poco, retrasado”, me dan ganas de decirle. Pero empieza a mover las orejas, se larga volando y sólo puedo gritar “Dumbooooooooo” mientras se pira.

Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

Retrato de un mindundi

Seguro que conocen el perfil psicológico del que les hablo. Para mí es claro. En el colegio sacaba buenas notas, pero nadie lo quería. Se portaba bien, estaba (y probablemente esté) enamorado de su madre -si con un poco de suerte no está muerta-. Sigue todavía hoy haciendo caso a su padre en todo. En el instituto era el típico mierda del que se reían los compañeros. Yo me pasé las clases dando collejas a los empollones – él era uno de esos empollones, seguro. Luego se dejó barbita en plan malote pero ni aún así conseguía ocultar ser un gallina.

Se le ve cobarde en cada gesto, y eso cuentan de él. Es un cobarde por reflejo. Con complejo de inferioridad toda su vida, amedrantado físicamente por cada gesto cercano de otras personas, sólo le soportan los gatos reales y aún así se le escapan, seguro. Cualquiera se queda al lado de alguien así.

Se ha pasado su vida pegado a Internet, a una consola o a un ordenador, y trata de contrarrestar eso haciendo actividades que él cree que son aventureras e incluso admirables. Son un efecto retroceso de una vida de cobardía física frente a quienes le rodeaban. Me juego el cuello a que si te chocas con él en un bar retrocede acojonado. Por lo que cuentan algunas de las personas que han trabajado con él, nunca ha tenido ni voluntad ni carácter para imponerse.

Paga su complejo de inferioridad haciendo creer a los demás que si se comportan de determinada manera en situaciones concretas se parecerán a él, como si alguien quisiera tal cosa. Responde, en fin, al perfil de pringado de instituto que todo el mundo chorreaba y que ha buscado toda su vida en Internet lo que no podía tener en el mundo real: respeto por parte de nadie.

De mi parte, atentos los de los pueblos, empollones varios y pringados de época:

- No intentes disimular tu vida de friki de los ordenadores con deportes que no te van nada. Si consigues ser sincero contigo mismo, con tu cuerpo y con tus posibilidades, entre tú y yo nos separan cinco horas.

- No le tengas miedo a la gente físicamente cerca de ti, no pasa nada si alguien intenta pegarte, ser un cobarde no es bueno. Si consigues eso, entre tú y yo nos separa media hora.

- Deja de ser un mierda venido a más. Si consigues algo parecido, entre tú y yo nos seguirá separando media hora porque por mucho que te esfuerces no me llegarás jamás ni a la suela de los talones.

Posteado por: nurialegodea | noviembre 30, 2007

De entrevistas de trabajo y salidas desesperadas

Una de las cosas que más jode mientras te hacen una entrevista de trabajo -a veces para un puesto que ni siquiera te interesa- es darte cuenta de que la persona que te está entrevistando es una imbécil. Da rabia, porque te tiene cogida por los huevos -o eso cree-, y no puedes evitar tener que dirigirte a alguien que sabes que es subnormal. A mí me pasa -últimamente estoy buscando curro y he hecho unas cuantas- cuando interpretan mal lo que digo. Es: “cómo puede ser tan idiota de pensar eso”.

Verán, mi teoría es que algo parecido pasa con las salidas desesperadas. Hace poco, en un local que todos conocemos, una salida intentó ligar conmigo -soy bi, sí, lo sabe mi familia- y se puso a hablarme. En la conversación conté algo sobre las exposiciones que había visto y las que quería ver. La muy retrasada pensó que estaba tratando de impresionar para llegar hasta ella. Y hay que ser muy gilipollas para leer eso. Pero mucho. Estoy en paro, tengo demasiado tiempo libre y busco cosas que hacer. Es curioso, porque aquella chica me parecía a mí que me tenía pillado el pulso, por alguna de las cosas que había dicho sobre mí, pero sandeces como esa sólo se le pueden ocurrir a una cerebrofrigopié de primera categoría. En fin, no tan lista como yo pensaba.

Pero es que hay más. Verán, lo de que me tenía pillado el pulso una lo piensa porque coincide y tiene razón en algunas de las cosas que dice, pero lo cierto es que es más bien al revés. Al parecer, soy yo la que la tengo calada a ella. Lo de salida desesperada no lo digo por decir. La insatisfacción sexual se muestra en muchos sentidos. Uno de ellos, el de reducir todo al sexo. Me contó lo siguiente: verán, hace poco preparó una fiesta con amigos y al parecer uno de los invitados hizo algo que no debía, se comportó de forma inesperada y quiso echar a todo el mundo. Su explicación del asunto fue “es por el sexo, el onanismo o algo así”. Pero vamos a ver: de entre todas las muchas razones que pudo haber para que la fiesta no saliera como se esperaba -la imagen, la tensión, la vergüenza por la habitación de la fiesta, qué se yo- a ella sólo se le ocurre que tiene que ser el sexo. De qué pie cojean las salidas lo sabemos todos -hey, y no seré yo quien diga que no me muero por un buen polvo- pero es que lo de esta tía es de reformatorio por ninfómana. No todo es sexo, querida. No todo. Ni siquiera es lo que más importa. Reordena tus neuronas, disimula un poco tus impulsos y empieza a usar el cerebro para algo que no sea ver el sexo en cada comportamiento. Necesitas que te den caña a ver si tienes un orgasmo de una vez… que parece que hace mucho que no sabes que es eso. Si es que alguna vez lo has sabido, a juzgar por las cosas que dices.

En fin, la situación se repite en muchos campos: malinterpretan lo que dices y haces y revelan subnormalidad en sus lecturas. Volviendo a lo de querer impresionar, una se pregunta cómo es posible querer usar eso para llegar a algún lado, cuando resulta que no quieres ir y lo que quieres es distraerte con otra cosa. Pero claro, los ladrones piensan…

Posteado por: nurialegodea | noviembre 15, 2007

El silencio

Qué agradable sería el silencio. Para siempre.

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