Seguro que conocen el perfil psicológico del que les hablo. Para mí es claro. En el colegio sacaba buenas notas, pero nadie lo quería. Se portaba bien, estaba (y probablemente esté) enamorado de su madre -si con un poco de suerte no está muerta-. Sigue todavía hoy haciendo caso a su padre en todo. En el instituto era el típico mierda del que se reían los compañeros. Yo me pasé las clases dando collejas a los empollones – él era uno de esos empollones, seguro. Luego se dejó barbita en plan malote pero ni aún así conseguía ocultar ser un gallina.
Se le ve cobarde en cada gesto, y eso cuentan de él. Es un cobarde por reflejo. Con complejo de inferioridad toda su vida, amedrantado físicamente por cada gesto cercano de otras personas, sólo le soportan los gatos reales y aún así se le escapan, seguro. Cualquiera se queda al lado de alguien así.
Se ha pasado su vida pegado a Internet, a una consola o a un ordenador, y trata de contrarrestar eso haciendo actividades que él cree que son aventureras e incluso admirables. Son un efecto retroceso de una vida de cobardía física frente a quienes le rodeaban. Me juego el cuello a que si te chocas con él en un bar retrocede acojonado. Por lo que cuentan algunas de las personas que han trabajado con él, nunca ha tenido ni voluntad ni carácter para imponerse.
Paga su complejo de inferioridad haciendo creer a los demás que si se comportan de determinada manera en situaciones concretas se parecerán a él, como si alguien quisiera tal cosa. Responde, en fin, al perfil de pringado de instituto que todo el mundo chorreaba y que ha buscado toda su vida en Internet lo que no podía tener en el mundo real: respeto por parte de nadie.
De mi parte, atentos los de los pueblos, empollones varios y pringados de época:
- No intentes disimular tu vida de friki de los ordenadores con deportes que no te van nada. Si consigues ser sincero contigo mismo, con tu cuerpo y con tus posibilidades, entre tú y yo nos separan cinco horas.
- No le tengas miedo a la gente físicamente cerca de ti, no pasa nada si alguien intenta pegarte, ser un cobarde no es bueno. Si consigues eso, entre tú y yo nos separa media hora.
- Deja de ser un mierda venido a más. Si consigues algo parecido, entre tú y yo nos seguirá separando media hora porque por mucho que te esfuerces no me llegarás jamás ni a la suela de los talones.